No me comprendéis
dispara
como quien tira a dar
y el mundo se hace desolación
la impotencia toma posesión
de una primavera recién estrenada,
arrasa la duda
y el centro del equilibrio ya no es perfecto,
la vida se vuelve áspera
no hay suavidad
ni progresión
cualquier transición es imposible
todo se derrumba.
La enfermedad le puede
dice
con la autoestima nivel Kafka,
su enfermedad
centro del universo
de todos los mundos nuestros…
no sabe
que mi ánimo hace optimista a Pessoa
cuando habla su herida
que mía.
No hay lente que difumine
distancia que amortigüe
esperanza en rezar
solo esperar
respirar
quien pueda.
Duele rendirse
devasta el dolor
mata la duda
creerse monstruo.
Qué pena de este tiempo cabrón
que hace despedidas que ya fueron.
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