sábado, 23 de abril de 2022

Esa luz


                   A Quique González que ayer
                                      en Cáceres me la dio.

Nadie podrá con nosotros…
cantabas, a mi solo, desde allí,
donde esa luz, que me componía 
las costuras de aquel sueño
ingrávido e imposible de aquella noche 
de un ayer, desde donde yo, 
miraba y veía que todo lo que tenia, 
estaba allí, en la luz, 
en esa luz que nadie nunca
podrá arrebatarte 
quitarme
apagarnos…

Hay noches de luz cegadora
hay llantos rasgados en los mástiles,
de una guitarra, que sabe
llorar, como lo hago yo a veces. 
Hay sensaciones, hay estrellas
que se descifran desde sus alturas, 
cuando caen como una lluvia
de notas y sonidos vivos.

Sabes que yo le rezo a la virgen nuestra
la del rencor, la que deshace nudos
y guía caminos a calas solitarias, 
sabes que yo creo sólo en el momento
ese, que de perfecto, se hace fugaz,
mientras el mundo ajeno a todo
gira en su vorágine de locura…
pero allí, la luz, en esa luz, todo estaba bien.

La luz nos llevó, nos meció en sus brazos
como una madre que quiere
que susurra que no pasará nada peor,
como un abrazo, un primer beso…
la luz, tu luz, esa luz… la de todos,
la que nunca deja de brillar
que siempre está a cualquier otro lado
esa luz inconmensurable… y nuestra.


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