Nos encontramos en las escaleras
yo bajaba,
mirándome a los ojos
tan directa y fijamente como lo hacen
quienes son fieles a sí mismos
y al dulce sabor de las traiciones…
No eres nadie
no te tomes en serio
no te lo creas
no dejes de pisar el suelo
no hables de ti en tercera persona…
dijo, en un tono de voz perfecto
en una dicción muy trabajada
justo antes
de subir las escaleras
y sentarse en el trono azul.
Y
yo
le
hice
caso.
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