Decían que los lunes no eran de fiar
que cuando menos esperabas llegaba el J
con sus besos robados y su primavera azul,
y lo decían muy alto y claro,
para que todos lo oyeran
y señalando a otros, a los condenados
para que todos lo vieran.
Pensábamos darle una oportunidad
pero cómo dar más chance al loser
que viene de vuelta de allí, donde es,
ese lugar donde las frases se subordinan
y los adjetivos vuelan y se van con el viento
que sopla en círculos concéntricos
solo por despistar a los más incautos.
No te confíes y deja de mirar,
no lo des todo por hecho
no les creas y vigila tus lados débiles
porque cuando menos te lo esperes
verás al J sacando su sonrisa plateada
y entonces lo sabrás, estás muerto,
perdido sin haber jugado.
Y cuando veas los árboles muertos desnudos
heridos graves y pienses en finales escritos
querrás rasgar los cielos
como hacen ellos con las nubes…
y entonces atarás los cabos
cuando Leonard Cohen cante la canción
de las verdades piadosas y las mentiras tristes.
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