Escribir un puto poema de mierda
pensar en lo que pasará el día 1
de este agosto que se viene,
mirar personas que compran coches,
coches súper bonitos por cierto,
esperar a que revisen el airbag
acordarme de Juanma Bajo Ulloa
y de María de Medeiros
y de ahí mi mente va a Tarantino,
e imagino cosas por un microinstante…
Delegados Sindicales fumando
mientras tocan la guitarra en un balcón
y una ciudad ardiendo
a sus pies
y todos estamos tratando de apagar
el fuego que arde
ellos cantan “The Times They Are a-Changin”
como si se creyeran Dylan
y les pedimos que ayuden
a apagar nuestro infierno
y se ríen
y no dejan de tocar
y me veo en la desagradable necesidad
de increparles
al principio de manera soft,
luego no,
y entonces cambio mis pensamientos,
de manera brusca,
tratando de no encenderme
ni arder
ni quemarme
ni llorar,
porque a veces lloro,
como hoy en la ducha,
intentando esquivar la mala suerte
la descorazonadora incertidumbre
la necesidad de gritar,
que manda en mi cabeza,
desde hace algunos días.
Y entonces pienso
que lo más difícil es fingir,
disimular que todo está bien,
que no pasa nada
ni pasará
mientras puede que todo se haya derrumbado
y solo el hilo musical
que escupe una canción de un taxi
y un tipo que se sube
interrumpe mis meditaciones,
mientras el Jefe De Taller me llama
repetidas veces,
al principio soft,
luego no,
para decirme que esta todo ok
y que vuelva la semana próxima
que vendrá la pieza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario