Las sombras duras de los cardos
me señalan un norte que perder
buscado sin éxito repetidas veces
en la brújula del tedio ingrato
allí, donde suelo encontrarme
a posta, gustándome,
este agosto de malas follás.
Por mucho que lo digan
no pienso creerles
la verdad no está en las luces
ni en el calor atroz que despedaza
ni en el tiempo interminable
ni en los coitos interruptus
ni en la informalidad de los adverbios
ni siquiera en los adjetivos calificativos…
la verdad la encuentro yo en las sombras
de y en mis sombras
y los cardos en su indisciplina
me lo ponen fácil,
no son brújulas fiables, lo sé,
pero me gusta hacerles caso
siempre aciertan
en señalar la deriva correcta.
Seguro que sería lo fácil
dejarse llevar: laissez faire
pero tal vez perdería la esencia
no sería tan divertido…
tener un puente portátil
y desplegarlo a conveniencia
todo
sería
mucho
más
dócil
pero no tendría la magia de lo incierto
el efecto sorpresa de una hostia del destino
la espontaneidad de no saber
si dentro
o fuera
sombra
luz
tu paz
o
mi guerra.
Así que prefiero buscar su sombra
tratar de encontrar su paz
entre mavericks
outsiders
y
outcast
nos entendemos y respetamos
y procuramos esa unión ficticia
que nos provoca el malditismo.
Y luego ya lo celebramos…
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