Hay mañanas que vuelven
aunque nunca se fueron,
justo antes del primer café
empiezan su batalla
suelen coincidir con los lunes
y me hablan y me dicen
y las escucho y me hago chico
y entonces saco mis armas
y pongo música bien fuerte
si es de idioma desconocido mejor,
en el centro lateral de mi cabeza
y me dejo llevar
y se que están
y no se callan
pero el romper el silencio exterior
funciona como un disparo
como una tregua en la guerra
aunque siga su batalla…
Siguen, siempre siguen
están pero ya yo no las oigo
solo suena e mi cabeza “Golpe Maestro”
toco y me voy.
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