sábado, 23 de diciembre de 2023

Me quedo sus manos

Francisco Javier tiene 47 años
y aparenta 87 vidas,
le gusta que le llamen Popeye
y cuando le pregunto
dibuja una mueca imposible 
                                                 inverosímil 
en su cara que no sabe de mentiras. 

Vive en la calle fría
con su mujer, su pasado y un salvavidas, 
una cama de cartón 
y una manta de mala suerte,
la de la mitad de sus años encerrado,
su historia es mezcla de tristeza
y esperanza verdadera o falsa
no rendirse y seguir mientras caes…

Sabe de penas y miedos
de inviernos, fríos y noches ásperas 
de baldosas que abrazan 
y tierra que te entierra…
aún así reparte gracias
sonríe con triste alegría 
celebra el triunfo diario de ver amanecer 
dibujando mapas, planes y huidas imposibles 
porque su amabilidad cálida
y sus ojos curtidos
no le dan opción a poner un final.

Miras sus manos duras
ajadas de mil batallas perdidas
de malos tiempos y soledad
de la calle y su escuela 
y te das cuenta de su grandeza
de su inexplicable vicio por sobrevivir…
entonces sacas tu cuaderno 
de admiraciones y ejemplos de vida
y apuntas en lo de nunca olvidar 
nombre y fecha…

Popeye, 47 años 
                             y toda una puta vida,
hoy 22/12/23 
                       una noche fría 
café y sopa caliente
voluntarios que te ganan por principios…
imposible olvidarte nunca compañero
los dos sabemos 
que no hay nada más desolador 
que la maldita espera a nada
una celda con la puerta abierta 
y la duda que atenaza. 

Me encontré tantas vidas
                                            en tus manos
tantas muertes y tantas resurrecciones 
tanto caer y levantarse
tantas historias de dolor y risas
tantos ejercicios de supervivencias
de esquivar a la muerte
y llorar y reír y morir y ser…
que allí, exactamente allí 
                                           en tus manos
me quedo ya un poco para siempre
como en un atlas
como en el cielo de tus estrellas.




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