A Luis Pastor porque convirtió
Una tarde en su casa
en siempre.
Cuando canta dicen que la tarde florece
cuando llora la tinta arde
cuando el cielo se funde a negro
empieza a sobrar muerte
cuando se acuerda no se olvida
de todo porque quiere
de nada porque puede.
Le gusta la tarde cuando ella
amanece naranja ocre
y se permite algún lujo
cómo hablar a destiempo
sin nada interesante que decir
saludar a los que pasan
con educación de modé
blasfemar a la luna llena
a voces como venganza y desahogo
escupir al suelo y al cielo
a partes desiguales eso si
ponerse a recitar a Neruda
sin venir a cuento
o a José Saramago
sin sabérselo ni bien ni entero
reírse entonces como si hubiera fumado
algo de lo de aquello
cuando era lo que quería ser
cuando estaba en la vida…
y la risa era nuestra revolución.
Ya no se queja
se queda con el silencio Imponente
no se permite una puta lágrima
no se mira en los espejos
no se cae y si lo hace salta
no se borra la sonrisa
no se queda ni en una pena
ya no es
ni será
lo que ellos quieren
ya nunca
ya no
ya nada.
Tira de método
de sonrisa de verdad
que arma contradicciones como poemas
pinta crepúsculos con música
canta puestas de sol con versos
es capaz de regalar soles que mueren
para hacernos vivos un rato
Luis Pastor compone atardeceres
cada día que mira
a mí me regaló uno entonces
y desde ese momento exacto
ya es siempre
es su regalo.
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