sábado, 18 de julio de 2026

Ausencia de grises.


Me he vuelto a acordar,

esta mañana conduciendo a Plasencia,

ya sabes que el trabajo ayuda…

el puto momento último

en que no te hice caso,

como cuervo que trataba de salvarte.


El sol da la cara a las 7:15

medio ciego 

con frío impropio 

en esta ola de calor, 

sudo, como si fuera un peaje.


Mientras me viene la imagen del sillón vacío,

mañana jugamos la final,

y aunque a ti nunca te interesó la selección

solo nuestro Madrid…

Te haría gracia 

y puede que te alegrara…

pero ya no estás.


Plasencia sigue tan… Plasencia, como siempre,

sus autobuses rojos no estaban llenos 

de mujeres desnudas que van al trabajo,

ni siquiera lo sabe Quique Gonzalez,

los nativos son los mismos figurantes 

que pueden encontrar en mi ciudad.


Me paso de listo y casi me choco,

intento adelantar un autobús 

atasco de mañana.

Paso por donde trabajé una vez,

puede que fuera feliz

en esa facilidad mía para adaptarme.

Llego a la oficina a la hora,

esperaré a la puerta.


Aparco contra todo pronóstico cerca, 

espero,

no tengo llave,

abro el libro nuevo de Luis Roso,

“Puerto Hurraco” 

me está decepcionando

y mira que me gusta una masacre.


Apago el motor del coche 

miro al asiento vacío…

abro las ventanas 

para que salga mi ansiedad

y entre fresco…

la temperatura exterior es 20° 

estoy sudando de nuevo 

me huele a churros que no me apetecen, aunque tengo hambre,

porque siempre la tengo.

Me tomaría un café,

eso siempre,

pero me quedo en el coche 

dictando este poema 

mientras veo al fondo crecer una grúa 

imponente que asciende sobre los edificios

justo entre antenas colectivas 

y parabólicas ilegales en desuso.


Los coches pasan rozando 

el espejo retrovisor del coche donde te fuiste.


Pasa una chica por la acera 

mis ojos se van con ella

caigo en la cuenta que debo ser el único español 

sin camiseta de la selección española

de cara a la Final.


“Corre!” Dice una voz de alguien que no sabe hablar

justo cuando una señora asiática escupe en la acera

con toda la repugnancia posible 

mientras escucha a su marido chino 

hablar en chino supongo.


Luis Roso está con el juicio

se trata de si estaban locos los asesinos

o no eran más que psicópatas, 

sigo en la puerta del trabajo 

no tome café

detesto oler a churros.


En la oficina es invierno

el aire acondicionado está demasiado frío

me quedo helado mientras sigo escribiendo este poema

ya no dictado,

trato de hablar poco.


Tardan en llegar las coberturas

Malpartida Plasencia 

tour political world “que bien lo hacemos

y que buenos somos!”


Jimena brilla más en esta mañana

cuando aparece y me abraza, 

es lo mejor de Plasencia le digo…

escondida detrás de su sonrisa perfecta

y armada de una ternura que equilibra. 


La visita es fugaz como una vida.

Volvemos con la mitad del trabajo.

Tirando de empatía 

                                   profesionalidad 

                                                               equipo

tratamos de construir puentes de palabras

hay sacar el trabajo.


Las frigorías de la máquina de aire 

no ayudan.

Trabajar con una cámara que no es la tuya

es ir a ciegas

como acostarte con alguien que no conoces

una aventura por descubrir

que no sabes si aciertas 

o la estás cagando

y que con toda seguridad no merece la pena.


15:45 salida 

calor es insoportable 

dentro frío polar

fuera calor infernal,

reflejo de la vida últimamente…

todo o nada…

Sin términos medios,

ya nunca ningún gris.

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