Perdidos vuelven,
desorientados en el fresco
de las mañanas ocres,
cuando la verdad es metálica
y la esperanza se ha ido,
detrás de tu nombre propio.
hace tiempo que no es primavera
cuando aún respirabas
y subías la cuesta
y volvías victorioso…
hace tiempo que perdimos,
y los pájaros no comen ya a diario,
las migas que nunca supieron,
si se te caían
o se las tirabas queriendo…
Yo si lo sabía.
Nos hemos acostumbrado al hambre,
los pájaros y yo,
ellos a no comer cada mañana
yo a no verte cuando te miro,
mientras tratamos de hacernos
firmes y concienzudos
a la imposible idea de no sentirte
de que estés sin tenerte.
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