10 de mayo de 1992
aquel día pasó
todo.
Los dieces de mayo son días de cielos verdes
y rosas negras
y en ellos, sucede, sabemos ahora,
que TODO
lo inimaginable, lo inaudito, lo imposible…
puede darse,
si los astros se alinean
y tú, despiertas a tiempo.
Todo pasó, allí, en ese lugar
que ya no existe y qué
dudo que lo hiciera entonces…
todos pasamos y paso, todo,
y ahora que el recuerdo descansa
escondido
como en esas alacenas de provisiones
que nos salvaran del futuro…
Yo lo sé. Ocurrió.
Y entonces los que nunca tuvieron nada…
siguieron sin tenerlo pero soñaban,
los que nunca habían llorado…
lloraron un poco pero sin saberlo,
los que nunca fueron nada…
siguieron siendo nadies pero brillaban,
porque inexplicablemente…
Pasó
yo lo vi
lo vivimos
en aquella tarde absolutamente anaranjada
en la que nunca se puso el sol.
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