Shireen yace en el suelo
inmóvil e imposiblemente muerta
todos miran a otro lado,
un muchacho trata de ayudarla,
entre balas,
mientras su compañera en shock
no puede moverse.
Me asalta esa escena
una y otra vez, me golpea…
todos se culpan
y nos mienten
lo definen técnica y escrupulosamente de error
daño colateral… no lo llaman muerte,
podrían, pero no lo hacen por desdén,
es un vil y atroz asesinato.
Quizás creen que el lenguaje lo cura todo
o que somos imbéciles
o que unos eufemismos pudieran arreglarlo
para acabar con su pequeño problema,
para que no siguiera escribiendo
contando las verdades…
esas verdades que ahora le arropan en su tumba
le amortajan con balas y fuego
cuando ya no es porque la mataron.
Shireen vivirá muriendo
como lo hacen las mujeres valientes
que nunca tuvieron el miedo
que tenemos nosotros,
por eso las matan.
A veces la vida vale menos
que una sonrisa borrada de la cara
por un disparo crítico
certero y cobarde
de un soldado absurdo
de un francotirador sediento
que solo cumplía con su deber
encantado de hacerlo.
Nunca pasa nada,
Shireen ha sido asesinada
en la Gaza Palestina ocupada…
defendiéndola con sus armas
de palabras y verdades
manchándoles las manos de sangre
a sus asesinos cobardes.
Y todo da igual, allí y aquí,
hoy y siempre, nosotros y ellos…
no la dejarán tranquila ni en su muerte
como no lo hicieron en la vida.
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