No hay nada más absurdo
que mirar a la gente que no existe,
escuchar sus conversaciones
insustanciales e ilusorias,
hablando alto, muy alto,
como intentando estar vivos,
como si fueran protagonistas
de una película mala e inclasificable
de esas que nadie ve.
No se dan cuenta de su inexistencia
nunca lo hacen,
porque no ven
pero yo si, los miro sin verlos
y oigo sus voces atronadoras sin escucharlos
y los califico sin conocerlos
mientras me preguntan qué como
o quién soy, como si yo supiera…
intentando un diálogo de monólogos imposibles.
Para eso inventaron los espejos
me digo, tratando de extraer mi pensamiento
entre sus ruidos…
mirar sin ser visto
ver sin que te vean
tratar de estar en otras vidas
otros cuerpos
otras palabras
que te saquen de tu propio yo tedioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario