Le habían dicho que la vida
era aquello y era así
simplemente
y que mientras unos reían
mientras unos estaban arriba
donde ni siquiera alcanzaba la vista
mientras vivían la noches sin fin
y celebraban su suerte y su gloria
y eran felices y se les notaba…
la vida se veía mejor sin lágrimas
y la lluvia
y la noche
y el monstruo
y el cansancio
ayudaban siempre a seguir el camino
aunque no hubiera ya nadie
a ratos, ni siquiera camino,
buscando colores
con que pintar una luz,
ilusiones, con los que difuminar su oscuridad
esa cabrona
que se agarraba tan dentro.
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