sábado, 4 de febrero de 2023

Ya nunca es sábado

Ya nunca es sábado
ni sueño con la isla
ni me abriga este sol
de un invierno que arde en frío
ni me alcanzan las esperanzas
para pensar que existió aquella guerra.

Ya nunca es sábado 
cuando un mendigo me dice hambre
antes de tirarme una napolitana a la cara
mientras blasfemamos los dos
por nuestras cosas perdidas
que se fueron con la suerte de los losers.

Ya nunca es sábado 
ni cierro los ojos y vuelo
ni pienso en atracar al tiempo y al exilio
en agredir a los semáforos 
en seguir sin encontrar sueño
ni dibujar constelaciones en los charcos.

Pero un día lo fue
y era sábado y lo eran todos los días
y yo robaba atardeceres
en la isla de la esquina
donde nunca hubo tormenta alguna 
ni faro ni la calma de todos los despuéses. 

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