Sin ganas ni esperanzas ni actitud
esperan
al autobús en la parada
con las manos blandas en los bolsillos,
esperan
que pase el tiempo
mientras apagan el silencio escuchando
algo en sus auriculares blancos,
esperan
buscando un no encontrar
sentido a unas vidas muertas
tratando de seguir la inercia
mientras los días los vacían.
Puede que sea primavera
y haga un calor impropio
como si quisiera complicar
la espera
imposible hallar una sola respuesta
el sentido a nada que no sea
esperar
como si la parada de bus
fuera un camuflaje perfecto
para eso que llaman vida
y esperar
fuera la única opción
para que nada cambie y todo pase.
Y lo peor llega si es de noche
cuando se esconden en sus casas
y esperan
el milagro de los ansiolíticos
cuando empiezan a hacer efecto
justo antes de volver a descomponerse
en cualquier cerebro desesperado
no esperan
mientras los monstruos viven
en la noche que es su momento
y comienza su reinado en el sueño.
Se oyen pasos
ruidos
arriba
donde no hay nada
solo vacío
es imposible
y lo sé…
pero hay alguien ahí
donde no puede haber nadie.
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