En cada uno de los surcos
que atraviesan la frente
que marcan su piel curtida
como cicatrices del tiempo
profundidades oscuras de guerras
de pérdidas y de nunca olvidar
penas y lágrimas
dolor y miseria…
se puede ver la vida
los pedazos de crueldad
lo inexplicable de la locura
de todos
la inhumanidad de los seres humanos
en una época atroz…
miedo
muertes
nadas
nadies.
Vi a mi abuela, la veo
vi a Arsenia, siempre
en la fuerza del blanco y negro
de esos surcos profundos como abismos
heridas de la historia
ojos apagados, sin muerte
ausencia de esperanzas.
Esos surcos son el mapa
erosionado por el sol y los vientos
de vidas no vividas
de malos tiempos de mala tierra.
Y vi también alegría en los ojos tristes
y penas en sonrisas perfectas
vi viejos de cinco años
y muertos de cuarenta
vi pasión y modernidad
vi la vida en sus ojos
de un adelantado a su tiempo
talento en escala de grises
de los años del olvido.
Lo vi todo
y lo veo
en los ojos de Remigio.
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