domingo, 21 de mayo de 2023

El tipo que conoció casi diez minutos a Nacho Vegas y a sus botas rojas

A Nacho Vegas por hacerlo.

                                         “ …Lo he pasado bien
Y casi conocí en una ocasión a Michi Panero
                Y es bastante más de lo que jamás
                                     Soñaríais en mil vidas…”

                                                   Nacho Vegas

Con sus botas rojas relucientes
de tacones infinitos desafiadores
de todas las leyes de la gravedad 
de la física y o de la estética, 
con su chaqueta vaquera rosa lavada
su pose de eterno star abrazador de tristezas
con su cigarrillo minúsculo entre los dedos,
semiapagado y consumido,
como todos allí a esas edades
y a esas horas de la noche
ejerciendo de groupies pasados de moda…
nos miró en aquel callejón sin opciones
que se parecía tanto a la vida
en la que solo creemos en sus instantes 
decisivos o triviales
indispensables o insustanciales
pero ya, solo eso, instantes,
lo poco que tenemos, mientras,
seguimos adelante por la inercia
soñando con luces y canciones
que nos hagan olvidar
salir de los días 
y decidir cuestiones de la vida…
en esas
              él
                  apareció 
                                 como
                                           un 
                                                serialkiller 

Abrió una puerta blanca que ponía tirar
y sonaba
y nos miró 
y habló 
y saludó
y estuvo
físicamente al menos
casi diez minutos largos
y otra puta eternidad incalculable 
mirando nuestras vidas desde la suya
ajeno y extraño 
cercano y fácil 
creando unos inolvidables minutos
disfrazando las derrotas del tiempo
a base de ternura y talento,
en la noche,
la misma que decidió ponerse a llover
a gemir, no se pudo confirmar bien,
si de pasión o rabia
de envidia o admiración 
de dolor u orgasmo
de alegría o pena
ocurrió, en aquel triste callejón sin salida
como todos ellos y nosotros
donde se hace realidad
esa cosa inalcanzable que es tocar stars
sin estar soñando o muerto…

Y desde entonces sigo por seguir
y desde allí me gustaría no ser el mismo, 
sin estar muy convencido,
y desde ese instante dudo 
de si podría volar por encima de todos
y huir a otros lugares 
que no iré 
y hacer otras cosas
que no haré 
y vivir otras vidas 
que no viviré…
Mientras sé, que cualquier noche
llueva o no
gima o no
tiemble o no
lo más imposible de todo
no es conocer a una Star de leyenda
no es reconocerse en la tristeza
no es saber que hay que estar…
no, lo peor de todo,
lo imposible, 
es encontrar un garito abierto
en esta ciudad feliz y adormecida, 
para tomar una sola cerveza triste
y rememorar los instantes 
inolvidables e imposibles
que acaban de manifestarse
sin estar completamente seguro 
que hayan ocurrido.





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