Los ciegos sabemos ver
lo que no vemos
mientras reina la oscuridad,
en ella somos…
los tuertos ni lo imaginan
porque ven lo que miran
y entonces quieren reinar,
pero la oscuridad siempre es nuestra…
y esos ojos yo lo sé
son puertas cerradas a otras épocas
desconocidas dimensiones atrayentes
entradas prohibidas infiernos profundos
de los que nunca se sale igual
si se sale
si se quiere salir…
de como una vez primera se entró.
Los ciegos lo sabemos
todo consiste en ver sin mirar
con ojos muertos
la clave es no volver, de allí donde los ojos,
todos lo saben
son conscientes dicen ellos,
como si todo se redujera a mirar
a ver
ser
y saber
que nunca hay segunda chance
y que no se vuelve de allí,
y que no es fácil saber ver,
dicen ellos los que ven sin ver,
pero nunca
nunca nada lo es,
descubrir el averno grávido…
la doblez del tiempo detenido…
bucles espaciales donde flotar…
el interior de un poema por perpetrar…
lo que no se encuentra
lo que no se sueña
lo que no se quiere… y se anhela.
Tal vez las luces acompañen,
a los tuertos,
quizás la oscuridad abrace,
a los ciegos,
todo es instante detenido,
los que escaparon vivos
aún pueden contarlo
aunque no quieran lo saben!
Esa mirada sigue intacta
dibujada en retinas de hambre atroz
de unos ojos muertos de vida
que nunca se cerraron,
mientras lo inconmensurable abriga
la pasión pospuesta.
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