Dicen que hay gente que compra bolsas
de Harrods vacías, para aparentar
un mundo de lujo plástico y brillante
y que deambulan como pobres espectros
por calles contaminadas de vanidad.
Son como somos todos
eso dicen cuando nos declaran invisibles
y esquivan nuestros cuerpos
y nos esconden sus ojos
a nuestras miradas miserables.
Parecen exactamente iguales,
a nosotros, pero solo en aspecto,
porque no pueden ser más diferentes
en todo
y además hacen ostentación de ello.
Hay veces que la vida…
fabrica monstruos sin corazón
y los disfraza de desnudos dioses
héroes de las 18:30 de un día del padre
que reinan como ídolos de postal.
Los veo andar y ver
con sus caras de asco y falsedad
y su altivez de amos
y pienso en su vanidad que les pudre
de riquezas y poder temporal.
Se creen su mentira
pero son hidalgos venidos a menos,
me creen su esclavo
desde sus marcas prohibitivas
y sus alturas de plástico y silicona.
Yo no tengo cadenas, les digo,
que
quede
claro
ni amo desalmado, ni con alma,
ni me vendo por ostentaciones,
ni ambición de ser ellos…
Soy libre
tanto
como
puedo
tan humilde como los humildes,
tan normal como los normales,
y tan nadie como los nadies.
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