Esta mañana mientras me secaba
he sido consciente…
ese era el mejor momento del día.
La toalla tapando mi cabeza
mis manos en los oídos
los ojos cerrados, primero,
abiertos de golpe, después,
mirando hacia abajo viendo un corazón,
imperfecto de luz, humedad,
donde, poniendo atención,
estaba el agua que luchaba por escaparse,
de la dificultad de una bañera atascada,
el borde blanco lacado, de la tina,
cada vez más alpina e inhóspita,
la alfombra gris, raída,
que se parece cada vez más a mí,
en casi todo, más de lo debido.
Entonces
bruscamente
me he dado cuenta…
No hay comentarios:
Publicar un comentario