“… Me han dicho que os diga,
que esto es un acto benéfico,
aquí come quien paga
y vosotros…”
Nos dijo, en la puerta,
cuando entrábamos a contarlo.
“…venimos a trabajar, no a comer!”
No hubo banquete allí…
para los ojos invisibles que roban luz,
lazarillos que llevan la mano a los amos,
ahijados de nadie…
en aquella hoguera de erudiciones,
orgía narcisista de importancias,
fiesta de ídolos de sí mismos.
Luego se dieron cuenta
era tarde para los torpes no saben rectificar
si levitar en el frío
del viento polar que hiela la sangre,
mientras Morricone sonaba a Paradiso…
estaban desnudos todos
mientras ardíamos otros
en una ola de calor infernal
que abrasaba las calles
y a los que la hacen dignamente…
Lo peor no era el sol
lo peor era entenderlo todo.
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