sábado, 4 de julio de 2026

Ídolos de sí mismos.

 

“… Me han dicho que os diga, 

que esto es un acto benéfico, 

aquí come quien paga

y vosotros…”


Nos dijo, en la puerta,

cuando entrábamos a contarlo.


“…venimos a trabajar, no a comer!”


No hubo banquete allí…

para los ojos invisibles que roban luz,

lazarillos que llevan la mano a los amos,

ahijados de nadie…

en aquella hoguera de erudiciones,

orgía narcisista de importancias,

fiesta de ídolos de sí mismos. 


Luego se dieron cuenta

era tarde para los torpes no saben rectificar 

si levitar en el frío

del viento polar que hiela la sangre,

mientras Morricone sonaba a Paradiso…

estaban desnudos todos

mientras ardíamos otros

en una ola de calor infernal 

que abrasaba las calles 

y a los que la hacen dignamente…


Lo peor no era el sol

lo peor era entenderlo todo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario