Lloro
en silencio,
me devasto entero,
abrazo al monstruo,
espero
escondido
en mi vertedero
clandestino.
Odio, no por odiar,
estoy en mi orgía de culpa…
soy yo,
caminando firme a la autodestrucción…
No hay nadie.
Están ahí, pero no hay nadie.
El vacío es inabarcable…
hay desolación en la intemperie.
Temedme
estáis avisados
perdí todo
no conocéis mi oscuridad que ya no oculto.
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