jueves, 26 de mayo de 2022

Ese señor importante

Ese señor importante,
cantaba Leño en mis ochenta
cual profética advertencia,
en doblez cruel del calendario…
es un hombre más que muy respetable,
conocido en ambientes culturales,
artista de amplio espectro,
de los de al estilo Da Vinci…
canta, compone, pinta, escribe,
presenta, recita, actúa, dirige…
y tiene gran talento para todo,
un gran tipo este señor muy admirable,
icono de la intelectualidad,
referente de la cultura moderna,
maestro de las bellas artes,
desde casi la misma cuna
tal vez desde antes… leyenda viva! 

Pero antes, en ese paréntesis 
siempre caprichoso de la vida 
de un pasado imperfecto,
que marca el final de la niñez
y el comienzo de la edad adulta,
en un previo, exacto, determinado…
no lo fue, no lo era, cuando no era lo que es
y nadie lo conocía,
                                 yo
                                     si
mientras amenazaba y amedrentaba,
como matón de potrero,
a muchachos anónimos y nadies,
pobres diablos imberbes,
tristes perdedores que osaban estar,
solo habitar su mismo espacio,
ni siquiera mirarle, nunca,
sin venir a cuento,
sin razón ni porque,
dejándose llevar,
quizás por impulsos primarios,
o motivados por enajenaciones líquidas
o de otras sustancias innombrables,
propias de genios malditos
que se dan a placeres dionisíacos…
abusando de una superioridad manifiesta, 
de capitán quaterback y popular,
con una invencible enormidad,
entonces física, cuando lo era 
joven y cool, casi mítico…
y entonces, más valía desaparecer,
multiplicarte por cero, a lo Bart.

Ahora no,
ahora es referente cultural, 
cuando es lo que es
no lo que era…
venerado señor de las verdades absolutas
de intachable pasado reseteado
presente de domingo de gloria
y de futuro perfecto,
intachable currículum de viernes cualquiera.

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