Tengo la buena costumbre,
mejorada a través de los años,
descomponerme de manera brusca
sin venir a cuento, sin motivos claros,
también he perfeccionado,
a través de los tiempos,
el noble arte de romperme
en miles de pedazos
y luego tardar en recomponerme
y no quedar exactamente como era.
Hay días que incluso me desmaterializo
en un pis pas,
o vuelo hasta la estratosfera
o imito a espeleólogos expertos
y desaparezco en grutas infinitas
profundas e interminables
donde habitan mis monstruos
y es tan fácil perderse
como ser yo mismo.
Lo de la invisibilidad sigue siendo
mi seña de identidad,
mi poder estrella y más desarrollado, tanto
que a veces me olvido
y sigo, cuando no debo,
tal vez esa sea la gracia.
Pero lo peor de todo,
es que a veces,
sin quererlo
no me responden mis superpoderes
y vuelvo a ser yo
el de siempre
frente a la vida.
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