lunes, 30 de mayo de 2022

Uvalde, Texas

En Uvalde, Texas,  lloran la vida 
sus muertes
sus hijas e hijos…
a 400 kilómetros, en Houston, los asesinos,
esos señores de poder y muerte,
se reúnen en lujosa convención,
quieren armar a todo el mundo
manchar de sangre 
bendecir el olor a pólvora…
son sus soluciones,
con el tío Donald al frente
de una manada de búfalos hambrientos,
asesinos sedientos de muerte,
en esa absurdo continente que es Texas.

Los cazadores aman a sus presas
los vecinos asesinos eran siempre buena gente
los toreros preservan la raza de los toros
los banqueros protegen a sus deudores
los psicópatas miran y admiran  a sus elegidos 
los generales alimentan a sus soldados
los dealers quieren viva a su clientela…

Y mientras cuentan muertos
contamos
siguen llorando
seguimos
sabiendo que a los malos el culo ya no le cabe 
en sus tronos de lujo y sus billetes
desbordas sus cajas fuertes repletas… 

La masa informe, la manada armada
que no piensa, sigue su fiesta houstoniana
al mismo tiempo que Biden,
ese fraude con gafas de sol,
acude a hacerse la foto a la puerta de la escuela
donde un altar improvisado 
de dolor y pena
recuerda a las víctimas inocentes.
Todos lo saben,
son culpables, 
pero da igual.

Cualquier día vamos a dejar de llorar
y ya no dolerá 
porque estaremos vacunados
por la ignorancia y la desinformación
o quizás muertos 
por tomar de la mano de la justicia
festejando la muerte, la sangre y la pólvora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario