La lluvia cuando cae
aquí no conoce de términos medios
ni la mesura
ni los equilibrios
ni medias tintas
al fin y al cabo esto es tierra extrema
la suya
la nuestra.
Cae rompiendo los cielo
como si hubiera decidido ajusticiarnos
por pecados y culpas que no tenemos
o que cometeremos quién sabe.
Es cruel cuando se excede
y decide arrasar lo que alimenta
como un cuervo al que crias
como un golen vengador sin motivo.
La lluvia enlentece la vida
nos hace pensar en cómo somos
ínfimos en humildad e importancia
enormes en egos y miserias…
… y lo peor es que nunca aprendemos
ni de la vida
ni de lluvia
ni de nada.
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