martes, 24 de enero de 2023

No me esperes un martes

No me esperes un martes
cuando el frío alcanza sus objetivos codiciados
y escucho conversaciones aleatorias 
de y en las personas anónimas
que lo son sin haberlo elegido,
pero deberían serlo seguro,
si hubiera duda. 

Pienso en Fukuyama hoy y siempre 
y me convenzo que todo acaba 
o acabó ya, o quizás me acabo yo…
incluso sin tener intenciones
de empezar algún día,
nada será pero si fuera... 

No vas a entenderlo, no lo intentes,
yo tampoco lo hago ni quiero,
cuando suena en viejo Dylan, 
y vuelvo a creer en el misterio secreto
en el sentido exacto y perfecto
de lo que me hace reír al revés, sola una vez. 

No es cuestión de decidirlo, 
ahora, cuando es martes,
y son días que me debe el tiempo
el mismo que robo, sin quererlo,
porque no tiene sentido cuando allí me quedaría,  
descubriendo lo que me es invisible y sueño.

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